La Catrina ronda por la ex hacienda

Y si la encuentras podrás asustarte tanto como nosotros cuando te dé la bienvenida junto con su acompañante.


¡Y si la encuentras podrás asustarte tanto como nosotros cuando te dé la bienvenida junto con su acompañante!, estos Catrines que recorren la hermosa ex hacienda de Sayavedra, de figura lánguida y hermosa sonrisa, te pueden hacer caer rendido a sus pies cuando te tengan cerca. Así son las artimañas de la muerte cuando llega por los vivos y, puntualmente, ninguno se le escapa…

Seguramente has recorrido acompañado -pocos se atreven a hacerlo solos- el casco de esta extensa construcción. Cuentan los cronistas que data del siglo XVIII y que conserva mobiliario de antaño para no causarles disgusto a sus antepasados. Aquí te hablaremos de su pequeña pero hermosa capilla, donde lucen candelabros, campanas y varios cuadros sin restaurar porque honran.

Un piano que cobra vida

Si paseas por todos los rincones de la ex hacienda de Sayavedra llegarás a la capilla, y si te atreves a subir por la temblorosa escalera de caracol que conduce hacia el ático, no temas al escuchar crujir sus peldaños tras tus pasos no permitas que el miedo te detenga.

Aunque, si temes a las alturas, lo mejor será que respires profundo, te sientes en sus bancas y te atrevas a mirar a tus espaldas. Es probable que se paralicen tus sentidos, te sugerimos dejarte envolver por el sonido ensordecedor de la música proveniente de uno de sus pianos que por las noches cobra vida. Cuentan los Rojas, sus actuales dueños, que antaño era un hermoso instrumento, cuya dueña fue una elegante señora y tía de uno de ellos, parecida a la Catrina que luce en estas fotos. “Normalmente, cuando empieza a oscurecer, la señora aparece porque sabemos que adoraba su piano. Literalmente, toca algunas teclas produciendo melodiosas notas, pero hemos notado que tiene una pieza favorita. La repite de vez en vez, y aunque no lo crean, ya estamos acostumbrados a escucharla y, si nos la topamos, sólo atinamos a saludarla”.

Qué tal si estas fiestas de los vivos, dedicadas a los muertos, te armas de valor, y junto con tus amigos, a pie o en caravana, pasan a visitarla. Además de tenerla cerca y de ser un inolvidable paseo, encontrarás algunos gatos, conejos y camaleones, dándote la bienvenida. Si te atreves, anímate y sube a los carruajes y vagones que la adornan, recorre sus habitaciones, pide permiso para tomarte fotografías o simplemente observa tu reflejo en sus grandes espejos. ¡Cuéntanos si descubres en tus imágenes algunos que otros fantasmas, y si te asustaste al verlos tanto como nosotros!


Historias de muertos, contadas por vivos. Son revelaciones que descubrimos en nuestro andar por la zona y te quitarán mucho más que el aliento… perturbarán tu sueño. Te sugerimos leerlas en voz alta, a la luz de la luna, rodeado de tus seres queridos, vivos, o los que te visiten de ultratumba. ¿Estás listo?

La verdadera historia de Madín

Por los senderos del Viejo Madín, ronda un tal señor Cedillo que vivió en el lugar y asegura saber la verdad. “Esa presa se construyó desde 1976 pero yo sé que cuando empezaron a construirla reubicaron a la población en lo que ahora es el pueblo Nuevo Madín y otras quedaron en Viejo Madín. En el pueblo quedó la iglesita y algunas casitas, pero yo sé por buenas fuentes que ahí no había habitantes que hayan quedado enterrados, están las estructuras y sobre ellas construyeron la cortina de la presa, si quiere vamos un día a verlas”. Supongo que tú también le crees y te quedas con su versión. ¿O te atreves a bajar un día y corroborar si lo que cuenta es verdad?...

Magia y leyenda del Pueblo de Chiluca

En este pueblo habitan aproximadamente 300 familias y la mayoría pone ofrendas desde el 30 de octubre para recordar a los pequeños. Utilizan luces, faroles, o hileras de veladoras para guiar su camino. Los ancianos cuentan que es una costumbre ancestral y se utiliza para que los “angelitos” que se han adelantado no se pierdan y reconozcan su hogar.

“Luego de agasajar a los pequeños difuntos, el 1º de noviembre se agrega todo lo que le gustaba a los difuntos grandes: prendemos veladoras, adornamos el camino con flores de cempasúchil, fruta, cerveza, vino y pulque, sus platillos favoritos y cuando sabemos que están contentos, comemos el resto de la comida y brindamos en su honor”, nos contaron.

El espíritu de justicia ronda cerca de nosotros

Esta localidad es un lugar con mucha historia, basta recordar los sucesos contados por nuestra vecina y maestra Alejandra Camarena: “ahí ocurrió una matanza atroz a manos de los mexicas en contra de los otomíes, a quienes sometieron e hicieron pagarles tributo. Zona Esmeralda era zona de maderas muy preciadas, así que el tributo que les hicieron pagar, fue precisamente constituido por tablones de madera”. Tras el amargo pasaje de la conquista –nos dijo en su momento la maestra- Hernán Cortés llegó a refugiarse en el pueblo de Naucalpan, donde pasó la “noche triste”, se escondió en Calacoaya para posteriormente desatar su furia contra el pueblo en una nueva matanza. Esto se sabe por las crónicas de Fray Bernardino de Sahagún.

La lavandera del río

Entre las familias de Chiluca es bien sabida la historia de una inocente lavandera... “Un día, como tantos, mi comadre fue al río, y como no tenía agua en la casa se llevó sus cubetas de peltre para recoger un poco de líquido y saciar la sed de su caballo. Para no estar vuelta y vuelta, amarró el lazo de su caballo a su cintura. Tras una larga jornada, ya cansada, emprendió el regreso sin saber lo que le esperaba… una cubeta chocó contra la otra, el ruido chillante asustó al caballo y salió espantado arrastrándola por todo el sendero” muchos aseguran que la lavandera quedó destrozada en el río. ¿Verdad o leyenda? algunos lugareños aseguran que, ya entrada la noche, escuchan gritos provenientes del río…