“Los topes no son la solución”

En días pasados, cuando se anunció la colocación de nuevos topes en Sayavedra, redacte un mail con mi opinión y lo envié a la asociación de colonos.No obtuve ninguna respuesta.

Me gustaría que ustedes, que tocan el tema en su periódico lo consideren, pues quisiera que reflexionáramos en cuanto al uso de más topes.

En los países desarrollados no usan topes, no sólo porque la sociedad respeta los límites de velocidad, sino porque son dañinos a la salud y altamente contaminantes. Como médico, sé que los topes favorecen lesión en columna o desprendimiento de retina en personas susceptibles como son ancianos y diabéticos. El excesivo desgaste de las balatas de los frenos es altamente contaminante al desprender carbono y metales, el constante frenado y rápida aceleración de los autos aumentan la eliminación de gases tóxicos de la combustión.

Por ello, creo que el efecto real de los topes es mínimo sobre el motivo de la colocación de los mismos, la mayoría de los coches modernos que tenemos en la zona, pueden desarrollar velocidades de 0 a 100 k/hora en unos cuantos segundos. Por lo que el efecto del tope se pierde ya que se necesitarían topes cada 200 a 300 metros lo que no es práctico para circular. Nuestro fraccionamiento es sumamente grande, por lo que es imposible pensar en velocidades muy reducidas. Las vialidades primarias aunque no son superautopistas, tampoco son calles de baja velocidad. Es muy difícil encontrar el justo medio y en general todos tendemos a sobrepasar los límites de velocidad, pero tratar de reducir demasiado la velocidad al poner topes nunca será la solución.

Hay alternativas que han demostrado un mayor éxito, como los velocímetros digitales en las aceras o retenes policiacos. Cuando colocamos topes en forma indiscriminada el castigo es para todos, aun para los que manejan con precaución.

Espero tomen en cuenta mi opinión y documenten todos los efectos indeseables contra los pocos beneficios.

Saludos y gracias por tomarse algunos minutos en leer mi opinión y reflexionarla.

Dr. José Luis Zacarias Martin

Los chicos “rudos” del barrio:


Estos chicos de chaqueta de piel y botas negras, algunos tatuados y con largas melenas, que a su paso han robado nuestras sonrisas y acaparado nuestras miradas, son los chicos HOG, cuyas siglas en inglés significan Harley Owners Group y me dejaron entrar a su “guarida secreta” y descubrir que en realidad tienen un carisma sin igual, bondad, generosidad, alegría y ganas de vivir intensamente la vida.

Hace dos años, a Charly Cabrera, residente de Zona Esmeralda, le nació la inquietud de formar un grupo con quien rodar y compartir una misma pasión: las motos. Lanzó una convocatoria a la que se unieron motociclistas que ahora comparten divertidas rodadas los fines de semana. Juntos, decidieron el nombre del motoclub, los reglamentos y diseños que los distinguen como HOG Esmeralda, al igual que un meticuloso plan y reglamento de vialidad y seguridad. Desde hace dos años, el grupo se reúne una vez a la semana para compartir y planear sus próximas salidas y viajes, nacionales e internacionales, a los cuales acuden tanto esposas como hijos, ya que una de sus prioridades es mantener la sana convivencia en compañía de sus propias familias.

Preocupados por un México mejor, sacaron el carisma y la bondad que los caracteriza e hicieron su propia labor de altruismo, y el pasado 6 de enero dibujaron sonrisas en cientos de niños de la calle y de escasos recursos, llevando cobijas para amortiguar un poco el crudo invierno y llevar esperanza a nuestros hermanos afectados por las tragedias naturales. Quiero reconocerlos a través de este espacio y te invito a que, la próxima vez que veas a alguno de nuestros 34 vecinos, les sonrías o aplaudas su labor, ya que detrás de esa cara ruda se encuentra una persona con un gran corazón y un solo deseo: gozar la vida sanamente.

Nelly Montes

 

 

Sigue el pandillerismo en la zona


Esta vez me permito distraer su atención debido a que me he enterado de diversos altercados de pandillas de adolescentes, que se están conformando en la zona en contra de otros jóvenes, quienes han sido golpeados, algunos brutalmente otros afortunadamente no tanto. No sólo por esta clase de chicos que han formado pandillas y que atacan en fiestas de la zona y en City Center para ser específicos, sino también por su personal de protección, lo que demuestra que son jóvenes hijos de individuos adinerados y de puestos políticos y judiciales que les permiten, toleran y aplauden este tipo de comportamientos.

Debido a la magnitud del problema exhorto a que publicara un artículo o una serie de artículos referentes al pandillerismo que, indudablemente, tiene mucho que ver con el abandono de los padres, con la prepotencia de los mismos y con el propio maltrato en el hogar. De seguirse dando este tipo de eventos en un muy corto plazo estaremos bajo su maltrato, robo, violaciones, drogas, qué sé yo. Quizá sueno muy exagerada, pero así es como se comienza con este tipo de situaciones que son ignoradas por la ciudadanía por temor a las represalias que puedan tomar. Les comento que, incluso, los chicos pandilleros gritan orgullosos sus nombres a sus víctimas burlándose, pues saben perfectamente que están protegidos por sus familiares.

Ojalá podamos contribuir para dar fin a este tipo de situaciones en una zona que hasta hace un par de años no había presentado situaciones similares, y cada día será peor si no ponemos de nuestra parte como comunidad para detener el problema, y alertar a los jóvenes a que se cuiden y denuncien este tipo de eventos. Agradezco mucho su atención.

Claudia Ramírez

Por más espacios culturales


Alejandra Camarena / "Como habitante de Zona Esmeralda y desde mi percepción como historiadora, quisiera proponerles lo siguiente:es cierto que la actividad cultural en nuestra ciudad se da con mayor fuerza en el sur de ésta. Como ejemplos tenemos lugares reconocidos, como el Colegio de México’, el Instituto Mora, la UNAM, las salas de conciertos, los teatros, las galerías de arte, y éstos nos quedan muy lejos a quienes vivimos en la zona. Aquí en el norte realmente hay contados espacios para el desarrollo de la cultura. Hay plazas comerciales que no tienen ni una sola librería, pero eso sí, se pueden ver largas filas en los cines para ver muchas veces películas que solo entretienen. Para fomentar un cambio, éste debería empezar desde la misma sociedad, no esperar a que el gobierno haga todo. Pidamos como ciudadanos a nuestras autoridades, más librerías, más exposiciones de arte, más obras de teatro. Reunámonos a hablar de cultura entre los vecinos y fomentemos esto en nuestros hijos. Que nuestros fraccionamientos y clubes no solo se distingan por sus actividades deportivas."

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