Emilio Javier Ríos Bricio

Nuestro joven vecino que comenzó haciendo arte urbano es un artista visual sorprendente por la calidad de sus trazos y porque su obra se caracteriza por estar elaborada mayormente, tan solo con bolígrafo.

Nuestro joven vecino que comenzó haciendo arte urbano es un artista visual sorprendente por la calidad de sus trazos y porque su obra se caracteriza por estar elaborada mayormente, tan solo con bolígrafo.

Emilio ha vivido en nuestra zona gran parte de su vida y él ha encontrado en Satélite a personas que lo han apoyado para crear parte de su obra y que también lo han inspirado. Además también lo han influenciado corrientes de vanguardia como el dadaísmo, grafiteros de Satélite como “Stunter” y “Motick”, pintores como Miguel Ángel, escultores como Bernini, artistas urbanos como Banksy, Invader y algunas caricaturas.

Los dibujos de su más reciente exposición -que realizó en Tlalnepantla Conect Arte-, forman parte de un proyecto más grande en el que el artista pretende desarrollar un lenguaje visual para que los espectadores puedan entender de forma más rápida y concreta, conceptos cotidianos, como el miedo, la belleza, la sexualidad, las emociones y los sentimientos.

El artista que estudia Mercadotecnia, es fanático del skateboarding, BMX, de escalar y casi siempre utiliza bolígrafo sobre papel y no le gusta usar colores porque prefiere limitar sus herramientas, “para forzar a la creatividad”. También utiliza diversas perspectivas y encuadres para expresarse. “Soy autodidacta, en algún tiempo quise tomar clases de arte, pero no funcionó porque sentía que los maestros se interponían entre mi obra y lo que quería hacer.

Considero que la constancia y el esfuerzo son algo vital. Dedicarse mucho tiempo a desarrollar una técnica, aprender cómo se comporta la luz, perspectivas y la naturalidad de los objetos al momento de representarlos, da como resultado un buen dibujo. Todo esto lo fui aprendiendo a raíz de los libros y de la práctica”.

Antes de eso, Emilio se dedicó a un proyecto de arte urbano y grafiti que comenzó a desarrollarse muy bien. “No era nada profundo, pero a la gente le llamaba mucho la atención. La primera exposición la realicé en el Film Club Café cuando tenía 17 años, luego expuse en el Club Atlántico en el Centro Histórico y en el Centro Municipal de las Artes de Tlalnepantla (Cemuart)”.

A los 13 años y gracias al arte urbano comenzó a desarrollar un gusto muy particular por las artes visuales. Actualmente tiene un proyecto llamado ‘Qwerty’ en el que utiliza stencils y stickers. “El grafiti es una gran herramienta, porque tienes que hacer guras con volumen y aunque la gente no lo sepa, esta expresión artística tiene una gran complejidad. Yo defino mi obra como un espejo; una forma en que las personas pueden verse a sí mismos en mis dibujos. Si yo te planteo un concepto o una pregunta en mi obra, inevitablemente lo relacionarás contigo mismo”. Si quieres conocer más de su obra, consulta Facebook / Bricioart.