Miguel Wilson Fernández

Miguel es director clínico del Centro W, una clínica psicoterapéutica, cuya especialidad es el tratamiento, prevención y educación de las adicciones, codependencia y trastornos de la conducta alimentaria (TCA).


Nuestro entrevistado ha vivido muy de cerca, todo lo que representa una adicción. “Soy hijo de un alcohólico, tuve una pareja alcohólica y desde que nací, estoy metido en el tema de las adicciones. A lo largo de mi trayecto de vida, me he topado con muchas personas que padecen este problema, muy cercanas a mí, por eso, cuando terminé la carrera de psicología, me especialicé en adicciones”. Miguel considera que el vivir cerca de personas que han padecido alguna adicción y que se rehabilitaron, afectó de manera positiva su vida. “Creo que las personas en recuperación de alguna adicción o codependencia, son las mejores personas que conozco”.

“La recuperación no debe de ser un privilegio, sino un derecho”

Hace algunos años, uno de los proyectos del Centro W, fue la creación de una fundación que dejó de operar y que tenía el objetivo de ofrecer distintos tratamientos de adicciones a un sector vulnerable de la población. Sin embargo, el director de la clínica, cree que la recuperación no debe de ser un privilegio sino un derecho. Por esa razón, cada mes, el centro otorga más de cinco becas a personas que necesiten recuperarse de alguna adicción, pues una gran parte de la población no puede internarse en clínicas que ofrecen tratamientos a altos costos y la mayoría “termina siendo maltratada en anexos o en hospitales psiquiátricos”.

En la clínica los pacientes se pueden internar o recibir un tratamiento ambulatorio en el que reciben asistencia y se pueden ir a su casa.

“Tenemos un programa avalado científicamente, de terapia racional y emotiva conductual e incorporamos los 12 Pasos del programa de Alcohólicos Anónimos (AA)”.

Fondos de sufrimiento

En 10 años de trabajo dentro del centro, Miguel ha atendido en promedio a 300 pacientes por año y ha sido testigo de historias difíciles que en su mayoría han tenido un buen desenlace. Sin embargo, él considera necesario que se difunda hasta dónde puede llegar una persona en su proceso adictivo.

“Me ha tocado ver a jóvenes de la zona que han apuñalado a sus padres porque no les quisieron prestar el coche y tenían una gran necesidad de irse a drogar. O a personas codependientes que han llegado a padecer cáncer de estómago por el estrés emocional que tienen y los resentimientos que han estado guardando.

Hay niñas de colegios de la zona que se prostituyen con los proveedores de droga o ‘dealers’, para que les siga proporcionando las sustancias”.

Una anécdota que lo marcó profundamente, sucedió hace ocho años al acudir a un colegio público en la Ciudad de México. “Resultó que niños de ocho a diez años ya tenían adicción a los solventes. Abrimos un grupo de autoayuda con los niños y en el tiempo que duramos asesorándolos y ayudándolos, se recuperaron. Recuerdo bien a una niña que se paró al frente y dijo: soy María, tengo ocho años y llevo tres semanas limpia. Eso me ha dejado marcado y han sido los mejores pagos que he recibido”.

Recuperación espiritual

El centro brinda sesiones de meditación que se aplican en la reconocida Clínica Hazelden. “Las meditaciones no están enfocadas a religión alguna, sino que están basadas en los 12 pasos de AA. Y trabajamos con los principios y valores de cada persona”.

El especialista considera que las adicciones deben de tratarse como una enfermedad y no tomarse a la ligera.

“Creemos que la prevención es el mejor camino a seguir, más fácil, menos doloroso y económico para tratar una adicción, pero es muy difícil porque involucra a los papás. Y generalmente ellos creen que lo que hacen no necesita cambio alguno”.

Conferencia ‘Hablemos de Adicciones’

Miguel Wilson será el principal ponente en la conferencia ‘Hablemos de Adicciones’ que  realizará el próximo 25 de mayo a las 19:45 horas en el Centro Cultural Nishizawa.

“Los asistentes podrán escuchar además de mi testimonio, las experiencias de jóvenes en recuperación que han vivido la enfermedad. Tu asistencia es imprescindible para bien de tu familia”.