Tres generaciones apasionadas por el baile.

Estas tres talentosas bailarinas han sido parte del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández y desde hace 46 años, la Profesora “Queta” ha formado a varias de las mejores bailarinas de ballet clásico y folklórico de México.

La pasión y el cariño por la danza que nuestra vecina, la profesora Enriqueta Franck de Amaya tiene, han trascendido fronteras y se arraigaron de manera natural en la vida de su hija Ana Luisa Amaya Franck y por si fuera poco en la de su nieta Andrea Luna Amaya. Las tres han sido parte del Ballet Folklórico de México, de Amalia Hernández y la familia ha formado cientos de bailarinas profesionales desde hace 46 años que se fundó el Estudio de Danza Franck en Ciudad Satélite.

Para la familia de la profesora Enriqueta Franck, la danza ha representado una forma de vida que se ha transmitido con amor, disciplina y ejemplo avasallador. Nuestra vecina bailó ante reyes, reinas, príncipes, presidentes de todo el mundo y tuvo el orgullo de conocer personalmente a monstruos de la danza, de la talla de Maya Plisétskaya, Rudolf Nuréyev, Margot Fonteyn, Martha Graham y a Mijaíl Barýshnikov.

Zapatillas de punta

La primera vez que la profesora tuvo un acercamiento con la danza fue a los cuatro años, cuando fue a vivir al D.F., una tía la metió a estudiar con madame Dambre y con la maestra rusa Tamara Garina Keta. En la Escuela de Artes de Ballet continuó su entrenamiento con los maestros Sergio Unger, Martín Lemus y Felipe Segura y aunque Enriqueta estudió Contaduría en la Cámara de Comercio de la Ciudad de México, jamás abandonó la danza; además, por muchos años, fue la maestra de baile folklórico de las esposas de los embajadores de México, de Beatriz Velasco -esposa de Miguel Alemán Valdés- y de las hijas de Miguel Alemán Velasco.

“Amalia Hernández fue una gran maestra para mí, porque me dio la oportunidad de ingresar a la compañía de ballet folklórico más importante de México. Soy muy feliz, porque toda la familia está involucrada en la danza, incluso la esposa de mi hijo también es bailarina y tiene una escuela en Veracruz”.

Herencia de ritmo y movimiento

En el caso de Ana Luisa –su hija-, el primer acercamiento al ballet fue a los cinco años bajo la tutela de la maestra Nellie Happee.

Continuó con sus estudios de folklor y ballet clásico con su mamá, además de complementar su formación con maestros como Ana Castillo, Carlota Lozano y Carlos López, entre otros.

“Estamos muy felices de compartir esta pasión, no es fácil que se de en tres generaciones, las tres estamos muy involucradas en el estudio y sus actividades. Estoy muy agradecida con la vida, porque a pesar de que mi madre viajaba con la compañía, siempre pude estar muy cerca de ella, absorbiendo el arte y presenciando los ensayos. Tuve la oportunidad de estar parada tras bambalinas en Bellas Artes muchas veces, viéndola bailar”.

Después de siete años como ejecutante, Ana Luisa tuvo la oportunidad de dar clases y trabajar como Coordinadora Artística.

Una anécdota curiosa sucedió cuando la profesora no dejó que Ana Luisa se casara hasta que la Royal Academy of Dance le entregara el título profesional de “Teacher´s”.

En 2006 organizó el "Curso Internacional de Danza Clásica" en la Ciudad de Guadalajara en el Instituto Cultural Cabañas y el resultado fue un éxito: asistieron maestras inglesas, españolas, canadienses y neoyorkinas durante cinco semanas y alumnas de todo el mundo. “Mi mamá ha sido mi gran apoyo, mi ejemplo, mi ídolo, mi mejor amiga y mi confidente. También para Andrea, mi hija, su abuela o “Abi”, es una figura importantísima”.