Familia y adicciones

Los roles familiares forman parte del perfil del adicto, a veces tenemos la capacidad de ayudar y soportar la enfermedad dentro del nicho familiar, pero a veces somos parte del problema, llegando a estropear incluso a uno o a varios miembros de la misma, provocando con nuestras actitudes y acciones -casi siempre de manera inconsciente- algún tipo de adicción o conducta nociva.


¿Qué papel juegas tu?

  • El rescatador (responsable, conciliador o cuidador): Se asigna a sí mismo la tarea de resolver todas las crisis familiares. Asume cargas y responsabilidades que no son suyas produciendo un peso excesivo en el. A través de esta conducta potencia el auto engaño en el adicto y el círculo cercano pues mantiene la careta de “no pasa nada”.
  • El rebelde: Desenfoca a la familia y atrae la atención hacia él debido a su conducta inadecuada. Es el bote de basura de la familia pues todos tienen una justificación para volcar su ira y su frustración a el. Regularmente éste suele ser el adicto, aunque ningún individuo está exento.
  • El recriminador: Culpa al adicto o al rebelde de todos los conflictos de la familia. Sus quejas no sólo son exageradas sino que además sólo funcionan para potenciar la conducta adictiva a través de la culpa.
  • El adaptador (desentendido): Se mantiene al margen de las discusiones como una máscara que cubre gran tristeza y decepción. Regularmente también tendrá tendencia a la adicción debido a la falta de comunicación.
  • El disciplinador: Iracundo y frustrado, está seguro  de que lo que hace falta es un poco de orden, sólo que su manera de conseguirlo es a través de la agresión, la cual puede ser física o verbal.

Los mencionados previamente son los roles comunmente vistos en una familia disfuncional víctima inadvertida de la codependencia; un mismo individuo puede ocupar más de un papel en la puesta en escena que conocemos como adicción. Aunque es verdad que el concepto “normal” es demasiado utópico, el primer paso para el cambio es la plena aceptación de que existe un problema.

 Mentiras que comienzan en el hogar 

  • “Es mejor que beban en casa, así sé qué están haciendo”
  • “Sólo es una etapa, es normal en la adolescencia”
  • “Lo voy a enseñar a beber”
  • “Los hombres no lloran”
  • “Tienes que comportarte como una señorita”
  • “Los trapos sucios se lavan en casa”
  • “Tienes que ser el mejor amigo de tu hijo”
  • “Beber es normal, malo si se drogara”

Éstas sólo son algunas creencias que no sólo son falsas sino peligrosas, pues justifican, potencían y tapan las conductas adictivas. Los límites sanos y la comunicación son las bases de las relaciones humanas.

Colaboradora especial: Gabriela Estrada

 
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