Un hilito de palabras

Nacido en Guadalajara en 1951, fue colaborador de la extinta revista “La mosca en la pared” y ganador del premio Agustín Yañez 1991 por su obra “Un hilito de sangre” y, aunque cuenta con títulos de mayor respetabilidad –John Lennon tuvo la culpa, Memorias de un liguero o Desde la tersa noche-, lo que más vale la pena de su obra, es el modo en que la vivió.
Eusebio siempre tuvo una opinión particular sobre mil cosas y siempre lo hizo saber con ese hilito de palabras que tanto le encantaba desanudar a la primer oportunidad, decía que los escritores sabían gozar y padecer la vida lo merecieran o no, que escribir debería hacerse siempre desde las entrañas, que no había nada equiparable a la música, que sin literatura no habría conflictos, que la mujer es ese horizonte en el que se pierde la vista cuando se contempla el mar, que el rock es chido, que ningún hombre en sus cabales desearía ser Bukowski, que no se vive de escribir libros, que la mujer bella es demasiado pretensiosa y en consecuencia, su lucidez se queda en el camino, que el vino, la literatura y las mujeres siempre han sido y serán una santísima trinidad y que el vodka, el tequila, el mezcal y el vino tinto, deberían siempre servirse en ese orden y en cantidades generosas.
El pasado 7 de febrero alrededor de las 7 de la noche, el excelente escritor, ensayista, malogrado poeta y periodista mexicano falleció como consecuencia de un hematoma cerebral a los 66 años de edad y… muy contrario a sus costumbres, estaba sobrio en tan deplorables momentos.

 

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