De cine, mole y pozole

Ya vienen los Globos de Oro, los BAFTA y finalmente los Óscares, fue en estos últimos donde hace un par de años comenzó la rabia de Donald Trump contra los mexicanos, al ver a Alejandro González Iñárritu subir por tercera vez a recibir un premio, por la película Birdman.
“¿Quiénes se creen esos mexicanos, llevándose todo el oro?”, preguntaba resentido el individuo.
Hoy el mundo recibe el año con la noticia de que Trump será presidente de los Estados Unidos, a pesar de todo lo que vimos, leímos y escuchamos; a pesar de que nos lo advirtieron.
Esto traerá consecuencias inevitables para el cine mundial y para el mexicano en particular. Trump inició el 2017 intimidando a General Motors y a Ford para que llevaran sus plantas de vuelta a EEUU y tenemos razones para pensar que hará lo mismo con las filiales de Paramount Pictures, Columbia Tristar o 20th Century Fox en México que producen gran parte de los blockbusters de la taquilla mexicana, y no, no extrañaré sus cintas palomeras con Martha Higareda, Omar Chaparro o Eugenio Derbez, todo lo contrario, pero el IMCINE terminará aportando el capital para hacerlas, reduciendo los recursos para los productores del verdadero cine de calidad, ese otro cine mexicano que gana en Cannes, Venecia o Berlín. Durante la pasada entrega de los Globos de oro, Diego Luna presentó el premio al mejor guion original y lo hizo orgulloso de mostrar sus raíces mexicanas, hablando en español. Un acto de solidaridad contra un hecho irremediable e irreversible, que quizá signifique que ningún mexicano pueda recibir más premios de esta índole en los próximos 4 años.
¡Feliz año nuevo!

 

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