Pequeñas particulas de agua, nuestra temperatura

Si me dijeran pide un deseo, preferiría un rabo de nube.Silvio Rodríguez

Hay días que pasan tan rápido que no prestamos atención a los fenómenos extraordinarios que aparecen en el horizonte. Quizá no estamos de buen humor o no se nos despierta la curiosidad para voltear, pero si lo hacemos sucede algo que nos endulza la mirada: encontramos, o creemos ver, las más caprichosas creaciones de la naturaleza. A las formaciones de cristales de nieve o gotas minúsculas de agua se les conoce como “nubes”, las cuales son parte fundamental en el ciclo del agua. Probablemente, en alguna ocasión te habrás tumbado en el pasto para observarlas o durante algún viaje en carretera habrás creado mil y un historias a partir de sus formas sólo para hacer del tiempo un espacio fantástico.

La primera persona en estudiar la creación de nubes y trazar un atlas con sus características actuales fue el británico Luke Howard, en el año 1803. Entre las formaciones más comunes destacan:

-Cúmulo: se caracteriza por ser angosta y vertical.

-Estrato: al contrario que el cúmulo, es horizontal y con cierta tonalidad gris.

-Nimbo: es aquella capaz de formar precipitaciones; generalmente es muy extensa y casi no presenta variaciones de color.

-Cirro: es blanca, muy grande y tiene un aspecto fibroso.

Todos estos tipos de nubes se encuentran suspendidos a lo largo de nuestra atmósfera, la cual se desarrolló hace casi 4 500 millones de años, aproximadamente, y está compuesta por una gran variedad de gases, entre los que predominan el nitrógeno, el oxígeno y el dióxido de carbono. Este conjunto de gases hacen posible la vida en nuestro planeta.

Su desarrollo

Para que una nube pueda formarse, se requieren ciertas condiciones, que dependen en buena medida de cada zona. Por ejemplo, en los lugares costeros pueden formarse a partir del aire cálido propiciado por el mar, que ocasiona que la humedad de la tierra ascienda hasta formar una nube. También pueden crearse cuando un frente frío choca contra una masa de aire cálido y húmedo. Finalmente, está la manera más conocida: convección térmica, es decir, cuando el agua de los ríos, lagos y mares se evapora por el efecto directo del sol.

El beneficio

Junto con otros factores, la vida en nuestro planeta no sería posible sin nubes, y es que entre sus funciones está la de distribuir el calor solar sobre la superficie de la Tierra. El proceso térmico solar es el siguiente:

1. Los rayos solares llegan a la superficie terrestre por los lugares donde no hay nubes.

2. Estos rayos calientan la zona que tocan y rebotan hacia arriba.

3. El viento hace que las nubes se muevan a diversas zonas a lo largo del día.

4. La parte interior de las nubes absorbe el rebote térmico de los rayos solares.

Si no existieran las nubes, el calor en la Tierra no se conservaría mucho tiempo en la superficie. Además, no hay que olvidar que a través de ellas el agua va de un lugar a otro, lo que favorece los cultivos y permite haya filtraciones hacia los mantos acuíferos.

Nuestra recomendación

Los días de campo son geniales para cazar nubes y crear historias  a partir de sus imágenes. La temporada de lluvias está por

 terminar, por lo que será más sencillo que encuentres muchas variedades de ellas. Además, cuando localices la nube perfecta, puedes tomar una fotografía. Te sugerimos colocarte de la siguiente manera: quien toma la foto debe dar la espalda al sol y, quien es fotografiado, ubicarse frente a él; de esta forma evitarás el efecto de contraluz.  En caso de que el sol se encuentre completamente arriba y produzca efectos luminosos sobre la pantalla, apoya  tu mano sobre la lente como si fuera una visera. Si tu nube aparece detrás o arriba de éste, tendrás que usar el flash.