Mercado gourmet

Por Mariana Ortiz / Cuando se escucha la palabra “mercado” automáticamente se piensa en la gente atascada en los pasillos, o bien, a los trabajadores de cada puesto gritando por la desesperación de conseguir comensales o clientes. Consecuentemente, la experiencia de ir a un mercado se vuelve un tanto desagradable cuando se tiene que pelear por conseguir lo mejor de lo mejor.


No obstante, y para suerte de nosotros los amantes de comida gourmet, así como de una buena copa de vino o una cerveza, el Mercado Roma tiene todo lo necesario no sólo para sobrevivir sino para vivir rodeado de maravillas.

Debo confesar que cuando escuché hablar a alguien sobre este mercado —localizado en la calle de Querétaro número 225—, imaginé todo menos lo que realmente es; para mi sorpresa, este espacio revoluciona la idea que se tiene del típico mercado mexicano.

En la entrada, lo primero que se ve son los puestos de flores que prometen iluminar y llenar de color la banqueta para todos los que pasan ahí, así como bancas que en su diseño plasman toda la idea creada para este mercado. Al entrar, el cuerpo mismo se siente en una nueva dimensión, hay de todo y para todos. Carnes frías y quesos, panaderías artesanales, restaurantes de comida típica mexicana, cortes de carnes, mariscos y deliciosos postres.

Sin embargo, el Mercado Roma también se enfoca en la venta de productos orgánicos, promoviendo una vida saludable. En la parte de atrás hay varias mesas para que quienes no gusten de comer en la barra del restaurante, puedan disfrutar de la experiencia que brinda el Mercado.

Gracias a la calidad alimenticia que ofrece el recinto creado por Rodjkind Arquitectos, cualquiera que lo visite encontrará a chefs especializados que promueven su propia marca. Por ejemplo, Zahie Téllez es la chef de José Guadalupe, que sostiene la idea de comer con cuchara todos los platillos que preparan; justo ahí paré a observar lo que se servía y al ver un platón con pozole no me pude resistir, fue la mejor decisión que pude haber hecho.

Recorrí todos los pasillos para encontrarme con la sorpresa que en el lugar puedes encontrarte con lo mejor de lo mejor: vi la antojería de Ricardo Muñoz Zurita, Azul Antojo, donde ofrecen tacos y tostadas de cochinita pibil, tinga de pollo, mole negro oaxaqueño y tamales rancheros y de rajas con queso.

También me encontré con una sucursal de panaderías Da Silva y pude comprar los macarrones franceses que tanto me encantan, que disfruté un poco más tarde con un café de la Ruta de la Seda.

Aproveché el tiempo y me di una vuelta por Que Bo!, del chef José Ramón Castillo, y probé un par de esos ricos chocolates con sabores tan mexicanos.

Con el mercado funcionando de 9 a 18 horas y los restaurantes, de 9 a 24 horas, se puede disfrutar de absolutamente todo lo que ofrece este lugar. 

 

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