Hacia un consumo sustentable

Estados Unidos produce el 70 por ciento de los desechos sólidos en el mundo, de los cuales el 80 por ciento de todos los productos que se consumen son utilizados una sola vez y luego descartados. Los residentes de Nueva York sólo reciclan 17 por ciento de sus productos, la ciudad produce 12,000 toneladas diarias de desperdicio urbano y 7.5 por ciento de la basura está en empaques o bolsas de plástico; 5.7 por ciento son telas o ropa.


El reciclar materiales ayuda a ahorrar energía y disminuir el consumo de algunos materiales, reduce la contaminación y los gases de efecto invernadero, el impacto en daño a ecosistemas y la deforestación; sin embargo el concepto de reciclaje es ahora un negocio que utiliza materiales para continuar con procesos industriales y el deterioro global sigue. Hay más basura, desperdicio e impacto negativo en los procesos de extracción, manufactura y distribución que lo que genera de basura el producto final al ser comprado y utilizado.

Crear conciencia sobre un consumo sustentable consiste en realmente consumir lo necesario: no comprar por moda y elegir productos que tengan condiciones de calidad que hagan que el producto dure más, sin tener que reemplazarlo en el corto plazo.

Manhattan, por ejemplo, ya no tiene terrenos dónde construir y la tendencia ahora es remodelar edificios viejos y acondicionarlos con las más innovadoras tecnologías ecológicas. No obstante, estos nuevos estándares de arquitectura y accesorios que reducen el uso de energía y hacen poder vivir en hábitats más ecológicos, están al alcance de un segmento de población muy pequeña y es un mercado para millonarios.

Las soluciones que requiere como prioridad una isla como la de Manhattan, es la de mejorar los medios de transporte urbano, disminuir la contaminación en el océano, crear una economía de reciclaje y resolver el riesgo de inundación por la elevación del nivel de los océanos. Hace dos años el huracán “Sandy” reveló el destino de las ciudades que estén en costas y que tengan construcciones bajo y al nivel del mar. Nueva York seguirá inundándose con el paso del tiempo por las consecuencias del cambio climático, y eso debería ser una prioridad para invertir en tendencias sustentables y plataformas ecológicas. Sin embargo, los grandes intereses capitalistas que sólo buscan generar un retorno de inversión y que utilizan un slogan verde, sólo buscan crear más negocio e ignorar los temas que son relevantes.

Esto es similar a lo que ocurre en el Valle de México, cada vez hay más habitantes que además generan una demanda de vivienda que ahora es vertical, y las calles y desagües se saturan de basura ocasionando que se inunden vialidades y colonias en lluvias que duran menos de una hora. Esta tendencia de precipitación pluvial va a aumentar con el cambio climático, así como la tasa de población y un crecimiento urbano desordenado promovido por intereses políticos y corrupción entre inversionistas inmobiliarios y asentamientos irregulares. Esta problemática aunada a copiar el modelo americano de consumo para buscar una felicidad superficial basada en marketing y moda, crea un horizonte inviable para el crecimiento y desarrollo de centros urbanos.

La solución es la descentralización urbana, el desarrollo de ciudades verdes y aldeas sustentables, un real desarrollo regional sostenible, y el que la iniciativa privada adquiera los terrenos libres disponibles, que se bloqueen a que sean utilizados para proyectos urbanos y destinados como reservas verdes, para implementar granjas y locaciones de regeneración de recursos naturales. Las grandes y pequeñas ciudades van a sufrir colapsos de inundaciones, contaminación, disminución de calidad de vida y pérdida en la plusvalía y deterioro social. Urge que el sistema cambie y sólo podrá ser viable cuando los intereses comunitarios estén por encima de los individuales.