Un policía con vocación

Un policía con vocación

Conoce parte de la vida de este gran ser humano quien causó revuelo en las redes sociales e inspiró a nuestra comunidad, a rendirle un merecido reconocimiento.

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Desde que era pequeño, Adelaido Olvera u Olverita -como cariñosamente le dicen en la zona-, de pequeño soñaba -como muchos niños- con ser policía. A pesar de provenir de una familia de pocos recursos, sus padres se preocuparon por inculcarle, a él y a sus seis hermanos, buenos modales y principios bajo la religión católica. De hecho, nos confesó, algunos de ellos pensaron seriamente en ser seminaristas, por lo cual asistió a varios retiros espirituales donde ayudaba dándole de comer a jóvenes de otras comunidades. “Yo podía estar todo el día trabajando y no sentía jamás cansancio, viéndolo así, ha sido muy bonita mi vida y me gusta mucho ayudar”.

Su primera oportunidad de trabajo fue como chofer particular, misma que desempeñó por varios años. En cierta ocasión, vio un anuncio que ofrecía trabajo para ser vigilante, lo meditó por horas antes de animarse a serlo. “Un día le pedí a una persona llevarme a la comandancia de Atizapán y logré enfilarme de inmediato como policía pues, antes no pedían tantos requisitos como ahora y me dieron de alta” recordó con muchísimo gusto. Desde entonces suma más de dos décadas siendo policía en nuestro municipio.

Un saludo y una sonrisa para inspirar confianza
Nuestro amigo ha cuidado localidades de la zona como Loma de Valle Escondido, el Parque de los Ciervos, y la Jiménez Cantú, por lo cual conoce gran cantidad de personas y se siente muy comprometido con su seguridad, especialmente con las familias que regresan –años después- para presentarle a sus hijos, pues le resulta grato. Lo que más le gusta de su trabajo es poder ser considerado alguien confiable y capaz de brindar seguridad a su comunidad; a eso, ahora le agrega la satisfacción que le produce transmitirles su buen humor con un simple saludo y una sonrisa. “Creo que los policías debemos estar alertas con lo que pasa a nuestro alrededor, yo me siento muy satisfecho cuando veo que los conductores vienen de regreso con bien y de buen humor, lo noto porque me devuelven el saludo” expresó con su característica sonrisa.

A Olverita se le ocurrió que podía infundir confianza en la sociedad con un gesto cálido y tomó la iniciativa de hacerlo a través de un saludo a los transeúntes portando sus guantes blancos. Precisamente eso ha llamado la atención de nuestros vecinos y, quienes lo conocen desde hace tiempo aseguran verlo siempre de buen humor y dispuesto a ayudarlos. “Siempre digo que vamos a echarle ganas a nuestro trabajo, no nos cuesta nada, yo conozco a la gente de Zona Esmeralda y, sinceramente, veo que muchas personas pasan mal encaradas, quizá porque tengan problemas en su casa, por eso pienso que con mi saludo les puedo cambiar el humor y hacerles un buen día”, nos dijo en medio del tráfico de la avenida Jiménez Cantú y teniendo de fondo las decenas de saludos de los conductores que escuchamos durante su agradable plática.

A sus 58 años de edad, Olverita se mantiene en buena condición física porque es muy disciplinado. Se levanta a las cinco de la mañana y sale de su hogar a las seis, cuando puede, se va a correr al Parque de los Ciervos para resistir las jornadas de más de doce horas diarias -mismas que cumple de pie-. Tras cumplir con su trabajo, dedica el tiempo libre a convivir con su familia y sus nietos, a quienes adora. “Me hace muy feliz estar con mi familia, ir al parque o a escuchar misa, caminar o pasear con ellos por Atizapán, es una bendición”.

Espíritu heroico
Durante más de dos décadas de servicio, ha sido testigo de muchos eventos desafortunados, pero siempre ha confiado en la buena voluntad de las personas. Muchos vecinos aseguran que tiene un don especial y un valor ejemplar, dignos de un héroe. Aunque él piensa que no es así, considera que todo buen policía debe mantenerse actualizado con las herramientas que lo ayuden a actuar estratégicamente frente a un percance. ”Por ejemplo, hace poco nos llamaron los vecinos de Puerta Grande para auxiliar a una persona que cayó a una cisterna, al verlo inconsciente, tuve el impulso de aventarme a rescatarlo, pero mis compañeros me detuvieron y me convencieron de actuar con inteligencia, por lo cual Protección Civil nos ayudó a sacarlo”.

En otra ocasión, agregó en tono más serio, encontró a una vecina de Rancho Blanco en el área del Súper H y la abordó pues la vio llorando. Tras ofrecerle su ayuda, la señora le confesó su desesperación por no hallar a alguien compatible para donarle un riñón a su hijo y temía por su salud. “Le pregunté qué se requería y me indicó el tipo de sangre de su familiar, de inmediato me nació decirle que yo sí estaría dispuesto a ser ese donante para salvar la vida de su hijo, así que le doné uno de mis riñones. Fue algo difícil de aceptar por mis amigos, pero pienso que ese acto me nació del alma, sin dudarlo, así se los hice ver a mi hija y mi esposa quienes lo comprendieron y hasta lloraron de felicidad, me sentí muy bien y doy gracias por haberlo hecho y por los años que me conceda vivir” -indicó convencido y feliz, aun cuando la familia beneficiada, no demostró la gratitud propia de un acto de vida- Siempre ha considerado que, muy por el contrario de lo que muchos piensan, su profesión es muy gratificante.

¿Quién tomó la iniciativa?

Conversamos con nuestra vecina Aída Roberts, quien se inspiró en la figura y buen trato del oficial Olvera para exhortar a nuestra comunidad -a través de las redes sociales-, a reconocerlo. Ella siempre ha sido una persona sencilla y una vecina cordial, pero sobre todo, una mamá con deseos de fomentar valores positivos a su hija. “No me considero en lo absoluto especial, pero deseo que mi hija sea una persona de bien, me sentí inspirada por la actitud y la sonrisa de este policía, no debe de ser nada fácil estar de pie durante tantas horas, si a eso le agregamos que siempre tiene la mejor actitud con nuestra comunidad, francamente me llegó al corazón”.

Como lo advirtió, ella sólo envió el mensaje a una página de Facebook de nuestra zona, sin imaginar el impacto tan positivo y el alcance que éste tendría. “Déjame decirte que soy extremadamente cuidadosa con lo que publico en las redes sociales, alguien reconoció que fui de las primeras en proponer dignificarlo, pero fueron otras las personas que propusieron lo de contribuir económicamente y, por supuesto que yo estuve puestísima para participar” y la ayuda resultó en una considerable gratificación económica que le fue entregada por la comunidad de la zona.

Nuestra vecina sugiere que podríamos unirnos para motivar a nuestros vecinos para ser más amigables y solidarios con los demás, pero no es fácil. “Desgraciadamente, el día a día influye negativamente en nuestro estado de ánimo, lo entiendo pues no es para menos, la situación del país es muy difícil, creo que si todos pusiéramos más atención a las cosas buenas que también pasan todos los días, de pronto nuestro ánimo cambiaría, ¿no crees?

La respuesta para reconocer a Olverita fue un maravilloso ejemplo, una persona con esa vocación de servicio, siempre será merecedora de reconocimiento y los vecinos lo saben.

Desde su percepción como mamá, considera que es un buen ejemplo para muchos jóvenes quienes también lo apoyan desde las redes sociales. “Creo que hay mucha gente buena, tenemos la obligación de ser propositivos, si nuestra manera de pensar se vuelve consciente y objetiva, podemos dar un buen paso, respetar las leyes de tránsito, manejar con precaución, dejar libres los lugares para discapacitados y procurar, en medida de lo posible, ceder el paso a los peatones podría ser un buen comienzo”.

¿Te uniste al revuelo causado por la buena actitud de Olverita? Envíanos al mail: [email protected] tus comentarios y propuestas para descubrir a más personas con esa actitud positiva.

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