Ciudad Satélite antes de las Torres

Ciudad Satélite antes de las Torres

Solemos pensar que la historia de Satélite empieza en los años cincuenta del siglo pasado, con el Plan Maestro del arquitecto Mario Pani. ¿Pero sabes qué eran las calles que pisas todos los días antes de convertirse en nuestros famosos circuitos? Pocos conocen la historia de la zona antes de las Torres, y uno de ellos es el ingeniero Carlos González Escamilla, quien fue —junto con sus padres y el ex presidente Miguel Alemán— el primer habitante de la finca Los Pirules, que era la casa de campo del gobernante y que a la postre se convertiría en Ciudad Satélite, uno de los proyectos de urbanización más grandes de Latinoamérica.

La historia de una región es fundamental para crear arraigo, valorar y querer la tierra en donde se ha nacido. En Satélite, hay mucho que descubrir todavía y buscó al primer vecino de la zona para saber qué sucedió aquí, antes de la construcción de nuestro fraccionamiento.

Hace falta tiempo para poder escuchar todas las historias que tiene que contar el ingeniero Carlos González Escamilla. Inquieto y multifacético, ha sido a lo largo de su vida, un líder nato dentro de su actividad profesional y ha sabido mantener su vida personal y familiar de forma discreta y sobria.

El ingeniero ha combinado sus conocimientos y experiencia profesional con su talento como pintor y escultor así como con actividades de orden social y político.

En alguna ocasión, lo entrevistó acerca de su proyecto del Parque Lineal y de su labor al frente de la asociación Defensores de Satélite.

Sin embargo, en esta ocasión, nos acercamos con Carlos González Escamilla para escuchar sobre sus vivencias familiares como primeros habitantes de la Finca Los Pirules, que fue la casa de campo del ex presidente Miguel Alemán y el antecedente directo de Ciudad Satélite.

Viaje en el tiempo: de la Hacienda El Cristo a Jardines de la Florida
De acuerdo con el testimonio del ingeniero, al ex presidente Miguel Alemán le habían obsequiado un gran terreno durante su campaña política, por parte de un militar llamado José Méndez, que consistía en 16 hectáreas para que hiciera su casa de campo.

El coronel Méndez había adquirido este terreno en subasta pública de lo que fuera la Hacienda El Cristo, que comprendía una serie de terrenos que confiscó el Estado de México en 1934.

“El casco de la hacienda ya estaba muy deteriorado y estaba situado en lo que conocemos como Jardines de la Florida, en donde está un jardín de niños.

La hacienda era de una señora llamada Dolores de Icaza y se dedicaba fundamentalmente a hacer carbón”, nos comentó Carlos González Escamilla.

Durante esa época, la región estaba llena de encinos y en el siglo XIX se llevó a cabo la explotación de estos árboles para hacerlos carbón.

“Poco a poco la región fue devastada y quedaron los cerros pelones. Cuando terminaron de cortar el último árbol, la señora se fue a España, se olvidó de sus propiedades y el gobierno del Estado de México y el Federal, le confiscaron pedazos del terreno que abarcaba la hacienda. Todavía hay partes de esa área que no se han tocado, por ejemplo, al lado del Tejocote queda parte del rancho El Colorado, que son 22 hectáreas.”

La mayor parte quedé en manos del gobierno del Estado de México. De ahí se repartieron a diferentes ejidos: el de Chiluca, a la ampliación del ejido San Mateo Nopala y otra a Santiago Tepatlaxco.

El ingeniero nos platicó que de ahí partió la leyenda urbana de que existía el Ejido del Cristo.

“Hay una falsedad desde el punto de vista legal, donde teóricamente se le otorgaban estas 230 hectáreas a los ejidatarios del Cristo, pero se comprobó que no existe el poblado del Cristo conforme a la ley de la repartición agraria.”

¿Por qué hay tantos pirules en Satélite?
El padre de nuestro entrevistado, Eduardo González Velasco, fue un agricultor experimentado que había trabajado con personas trascendentales en el mundo de la política y de la historia de México.

Fue administrador del rancho del licenciado Isidro Fabela, en Atlacomulco. También fue el encargado de cultivar en las haciendas de los señores Díaz Barroso en Hidalgo y trabajó con la familia Muñoz de Cote en el Pedregal.

Junto con su esposa Margarita Escamilla y sus cuatro hijos, Eduardo González decidió trasladarse a Querétaro y montar su propio negocio. Fue ahí donde nació Carlos González Escamilla, a pesar de que su familia era oriunda de Atlacomulco.

“Al año de haber nacido yo, un gran amigo al que mi padre había auspiciado su carrera en Chapingo, lo buscó con la intención de pedirle ayuda”. Tal personaje resultó ser el ingeniero Salvador Sánchez Colín, quien posteriormente sería gobernador del Estado de México.

“Cuando el licenciado Alemán vino a conocer estas 16 hectáreas y se percató de que eran lomas pelonas, se asesoró con Salvador Sánchez Colín que era su Director General de Agricultura de la Secretaría de Agricultura y Fomento y le pidió que en esos terrenos hiciera un vergel.”

Sánchez Colín buscó el apoyo de Eduardo González para crear este proyecto diciéndole que era para “una persona muy poderosa” sin mencionar que se trataba de Miguel Alemán. El padre del ingeniero al visitar el lugar, dio su diagnóstico: sería imposible crear un vergel en medio de la nada y él no podría ayudarlo.

El ex gobernador volvió a buscarlo y esta vez, la sorpresa de Eduardo González sería mayúscula cuando al llegar, Miguel Alemán en persona lo estaba esperando para decirle que le agradecía el hecho de que él fuera a crear este vergel y el proyecto de la casa de campo. Al sentirse comprometido con el aquel entonces Presidente de la República, Eduardo regresó por su familia a Querétaro para establecerse y aceptar el reto de crear desde cero la Finca Los Pirules.

“Luego se dedicó a hacer los establos, la construcción que Miguel Alemán quería. Las enfermerías para las vacas y la zona administrativas siempre se han confundido con un casco de una hacienda que jamás existió. Luego hizo nuestra casa que estaba donde actualmente está localizado el Centro Cívico de Satélite. Hacía falta agua y se puso a perforar seis pozos, que son los que todavía suministran de agua a Ciudad Satélite”, relató Carlos González Escamilla.

En las terrazas que había hecho, sembró alfalfa, que tiene la peculiaridad de que su raíz se va siete metros al fondo de la tierra y resquebrajó mucho la parte baja.

Con todo esto empezó a plantar los pirules que todavía están por toda la zona y que dieron el nombre a la finca.

Vestigios prehispánicos
El pasatiempo del ingeniero y su hermano Roque, que estudiaba la carrera de Arquitectura, consistía en buscar “idolitos”, es decir, vestigios de distintas culturas: tolteca, chichimeca, tepaneca y tlatilca.

“Cuando las máquinas excavaron para la creación de Circuito Puericultores se encontraron muchas tumbas indígenas. En el momento en el que se abrían, se desbarataban los retos y solo quedaban las vasijas, que finalmente se recolectaron y se entregaron al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); pocas piezas estaban completas.”

De acuerdo con la versión de Carlos González, de donde está actualmente está Walmart Satélite hasta la glorieta de Circuito Escultores, era un cementerio prehispánico. “Nadie sabía esta historia hasta ahora. Había muchísima fauna: víboras de cascabel, águilas, liebres, conejos monteses, ciempiés, tarántulas e incluso viudas negras. El ambiente era totalmente campestre.”

Ciudad Satélite
Cuando Miguel Alemán dejó la presidencia y se creó la infraestructura de la autopista México-Querétaro, se dieron las bases para la creación de Ciudad Satélite. Antes de que se construyera Plaza Satélite, todavía se podían contemplar las terrazas y el letrero de la finca Los Pirules.

“Mi papá trabajó con Miguel Alemán 48 años y nunca lo soltó”. De hecho, por petición del ex presidente, Eduardo González trabajó con él hasta que el mandatario falleció.

Esto es solo una parte de las muchas historias que alberga nuestro querido Satélite. Esperamos compartirte más de ellas en ediciones posteriores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *