Sentimientos

Cuando aprendemos a tocar un instrumento el maestro nos enseña una escala de notas que debemos reproducir. Las emociones son como notas musicales, tienen una escala desde amor, felicidad, enojo o miedo. ¿Cómo suena un instrumento en el que algunas notas no suenan o están desafinadas?

Cuando nos preguntan cómo nos sentimos y respondemos “bien” pero no es así, estamos evadiendo o bloqueando lo que verdaderamente sentimos y eso, en lugar de ser una solución, es un problema, se nos ha enseñado que algunas emociones son buenas y otras no, la malas generalmente nos relacionan con sensaciones de incomodidad o dolor, pero todas son parte de nuestra mente y alma. El equilibrio emocional inicia con aceptar la realidad. Si sólo nos permitimos tener “buenas emociones” estamos viviendo a medias.

Debemos enseñar a nuestros hijos a identificar sus emociones, a aceptarlas y expresarlas de manera sana. Permite que tus hijos se expresen sin que se sientan juzgados. Aconséjales actuar y reaccionar con madurez, honestidad, amabilidad e inteligencia. Déjalos escoger la manera en la que se van a dejar influenciar por estas emociones y ayúdales a reflexionar en las consecuencias de sus acciones. Eso es lo que los hace humanos, pregúntales qué pueden hacer para cambiar lo negativo y para mejorar, crear un ambiente dónde las diferencias son apreciadas, donde los errores son tolerados y la comunicación está abierta es buscar la salud emocional para ti y tu familia.

Enseñemos a nuestros hijos que si dejan fluir sus emociones pueden dejarlas pasar, que pueden ser felices aunque haya momentos tristes ya que todo eso es parte de la melodía de nuestra vida.

 

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