Dirigir orquestas y cultivar el alma

Ángel Luis Pérez Garrido, oriundo de Linares, España, es considerado dentro de su generación, como uno de los principales exponentes en el mundo de la dirección de orquesta. Hace poco visitó el D.F. y nuestromedio tuvo la oportunidad de conversar con él.


Las primeras palabras que el maestro Ángel Luis Pérez Garrido nos compartió acerca de su monumental trabajo como director, tienen un profundo sentido para valorar esta actividad:

“Los que nos dedicamos a este mundo, sabemos la cantidad de sacrificio, entrega, de conocimiento y control que debemos de tener. Es algo muy gratificante el poder hacer un trabajo serio, con una orquesta o formando directores, para que realmente adquieran ese compromiso y el respeto que requiere una partitura”.

Visitó nuestro país y específicamente al Conservatorio Nacional de Música, invitado por la maestra y también directora de orquesta, Lizzi Ceniceros, para impartir el Taller de Dirección Orquestal y una Master Class, en el magnífico recinto creado por el arquitecto Mario Pani.

El maestro, entre muchas otras actividades, es vicepresidente de la Federación de Festivales Eurcohestries desde hace dos años, el organismo más importante de Europa que promueve y reúne a orquestas de jóvenes de 15 a 25 años a través del intercambio internacional. También es director de orquesta y conductor de cátedra de dirección en el Real Conservatorio Superior Victoria Eugenia de Granada, España.

Sin embargo, lamenta que en el D.F. no exista una cátedra musical para estudiar este tipo de dirección. Él atribuye la falta de interés de parte del gobierno y de la iniciativa privada, ya que dicha actividad no es mediática a diferencia de Europa. “Los directores somos padres de sensaciones. Al alma también hay que cuidarla y cultivarla”.

Al entrar en la sala del Conservatorio, donde impartía uno de sus talleres, su imagen llena de fuerza y temple, se imponía en el lugar y los alumnos en el más absoluto silencio, escuchaban con atención cada una de sus indicaciones con respeto y admiración. Pero al bajar del escenario, Ángel Luis Pérez Garrido, transforma su expresión adusta y concentrada en sonrisas y amabilidad.

“La dirección es una carrera en solitario, porque solamente hace falta uno para dirigir una orquesta y requiere de esfuerzos técnicos y de muchísimas horas de trabajo, de estudio que nadie ve. Porque una persona que toca un violín o un piano, hace ruido, hace sonido. Nosotros no, sólo estudiamos, el conocimiento se interioriza, pero la materialización del resultado se hace solamente cuando se sube a una orquesta”.

Para concluir, el maestro mencionó que cada vez que se marcha de México piensa en volver y que en esta visita, se lleva amor, cariño y “una cosa muy bonita: respeto, que no es propiciado por el temor. Y respeto no necesariamente por mi persona, sino por lo que yo represento”.

Para mayor información acerca del gran trabajo del director, consulta: angelluisperezgarrido.com.

 
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