El secreto de una familia feliz (el ejemplo)

Ya nos hemos enfocado en la comunicación, en la coherencia, en la autoridad, en la responsabilidad, en el amor y en la sensatez

Todos estos, factores importantes de una convivencia familiar sana y altamente funcional, pero la felicidad que hemos perseguido página a página terminará por volverse inalcanzable si no la trabajamos desde la raíz, es decir en la pareja.

Llámese matrimonio, concubinato, unión libre, amasiato o germanía, debemos comprender que el primer ejemplo al que están expuestos nuestros hijos, es a nosotros y a nuestra convivencia, es decir que, si nuestra relación de pareja es sana, llevadera, se desarrolla dentro de un marco de respeto, de amor e interés mutuo, no solo ellos aprenderán a conducirse bajo lineamientos similares, sino que también, buscarán relacionarse con personas que provengan de costumbres similares.

Pero ojo, porque no podemos cometer el error de confundir la felicidad o la armonía con la perfección, la vida en pareja no es sencilla, tiene sus altibajos y sus desigualdades, mismos que no deben ocultarse por completo, los hijos deben aprender, también, de cordura, de prudencia y de madurez, mostrémosles que ni todo es miel sobre hojuelas, ni todo es grito y sombrerazo, que los conflictos y las vicisitudes pueden solucionarse a través de todo aquello que se implica en el secreto de ser, una familia feliz.