(el amor)

El secreto de una familia feliz

¿Sabemos lo que en realidad significa la familia?, más allá de ser un sistema, un conjunto de personas vinculadas consanguínea, marital, afectiva y económicamente, el núcleo de las sociedades, etcétera; la familia es el basamento en el que se construye o se destruye todo, sin familias, ese ‘corporativismo humano’ al que estamos acostumbrados, simplemente no existiría.

La familia es entonces, algo más que simple genealogía, es un hábitat, un espacio de confort, una fortaleza, una estación de abastecimiento siempre lista para restablecer nuestras fuerzas, para recargar nuestras emociones, un santuario desde el que trazaremos y alcanzaremos todas nuestras metas.

Cuando escucho la frase ‘planeación familiar’, pienso que la aplicación debería ir más allá de una cuestión de consecuencias, de relojes biológicos, de estabilidades económicas, de presiones sociales y/o emocionales, la formación de una familia no es solo cuestión de ‘planearla’, de poderla costear o de desearlo profundamente, sino de reconocer la verdadera responsabilidad que esto implica, de reconocerse listos y capaces no solo de traer a un nuevo ser al mundo, sino de poderle dar las herramientas y las armas psicológicas y emocionales, muy por encima de todo lo que podría ser considerado como trivial y material.

El secreto de una familia feliz pues –desde un exclusivamente personal punto de vista-, radica en el amor, el verdadero amor que va más allá del instinto, de la urgencia, de la desesperación, de la soledad e incluso, de la ignorancia; te hablo de un amor que empieza en uno mismo y va creciendo, persona a persona –parientes, amigos, colegas, pareja, humanidad- hasta volverse universal, formativo y trascendental.