Aquello que te hace falta, búscalo en lo que tienes

La tendencia desechable que caracteriza la vida de nuestras comunidades hoy en día ha hecho que dejemos de optimizar nuestros recursos, y con ello no me refiero únicamente a los recursos naturales que también quedan implicados, sino a los recursos humanos tanto intrínsecos como sociales del individuo.

Nos resulta más fácil deshacernos de lo que creemos que no funciona que encontrar la manera de hacerlo funcionar. La frase “tíralo y compra otro” predomina en cada una de las actividades que llevamos a cabo. Se nos ha olvidado que la respuesta no está en un objeto o persona distinta para solucionar las complicaciones que se nos presentan, si bien es cierto que debemos estar dispuestos al cambio cuando es necesario, éste no debiera llegar hasta no haber sido agotado hasta el último recurso. Si no sirve cámbialo por otro, si no te llevas bien busca otra persona, si no obtienes los resultados esperados cámbialo de colegio. Qué pasaría si por un día se suspendieran los “cambios y devoluciones”, si todos tus recursos fueran tu mejor y única posibilidad. Quizá, el reto que esto plantearía a nuestra creatividad daría frutos que hoy creemos imposibles. Qué sucedería si por un día los castigos, las peleas y las rupturas dejaran de ser una posibilidad, tal vez nos veríamos obligados a hacer gala de nuestras más extraordinarias y desconocidas capacidades de persuasión. ¿Qué haríamos si la condición para renunciar fuera primero obtener el mejor resultado?, ¿cuántos logros habríamos alcanzado?


La fuente inagotable de recursos para crear un mundo mejor, para crear “tu mundo mejor”, está en la ilimitada capacidad creatividad de cada uno de nosotros. ¿Hasta dónde quieres llegar?.