¿Por qué prevenir el delito?

Por Óscar Flores Ruiz de Chávez / Durante las dos últimas décadas del siglo XX se gestaron debilidades institucionales y de conflictividad social, que hoy nos colocan en la peor crisis de inseguridad y violencia del México moderno


Han pasado tres décadas, y a pesar de las incontables reformas legales e institucionales, del lanzamiento de un sinfín de estrategias de gobierno y del crecimiento inusitado de recursos disponibles para enfrentar esta crisis, la situación ha empeorado.

Entre 1995 y 2005 los delitos permanecieron estables, por decirlo así, pero en ese último año delitos como los homicidios dolosos, por ejemplo, se incrementaron a más del doble de años anteriores.

Durante 2010 el gobierno federal registró 15,273 homicidios presuntamente vinculados con la delincuencia organizada.

Los datos arriba mencionados se refieren únicamente a la violencia letal, que suele ser la más visible; la otra violencia, la no letal se visibiliza menos; mas no por ello deja de ser dolorosamente brutal.

Mientras que la delincuencia y las violencias avanzan vertiginosamente, la construcción e instrumentación de políticas públicas de seguridad ciudadana no avanzan al mismo paso.

La evidencia más contundente estriba, precisamente, en el desconocimiento generalizado del concepto y potencia de prevención.

El informe Prevención de la criminalidad y seguridad cotidiana, tendencias y perspectivas, publicado por el Centro Internacional para la Prevención de la Criminalidad (CIPC), es contundente, los países que crecen son los “que adoptan políticas públicas de seguridad en un sentido amplio, que incluyen una sección consagrada a la prevención”.

En 2006 se identificaron 37 países que adoptaron políticas públicas en materia de prevención del delito.

En América Latina destacan los casos de Argentina y Chile, este país por el programa “Comuna segura compromiso al 100”, en el que la comunidad adquirió la responsabilidad de establecer y ejecutar estrategias locales de seguridad de acuerdo con sus necesidades.

El impulso efectivo, para avanzar en materia de prevención, debe proceder a la vez “desde arriba” y “desde abajo”; gobierno y gobernados deben converger en un esfuerzo de coproducción de la seguridad, dando un espacio privilegiado a la prevención.

Ante la indefensión como víctimas potenciales que todos somos, frente a una delincuencia más extensa, extrema y violenta, es necesario e importante disponer de herramientas de autoprotección y tener algunos conocimientos básicos sobre qué hacer en caso de ser víctima de un delito. Los delincuentes están buscando siempre la ocasión más ventajosa y a las víctimas potenciales; es decir: todos nosotros.

Cabe mencionar que la prevención representa 90% del éxito para frustrar cualquier clase delito.

En nuestra próxima columna mencionaremos algunas de estas herramientas y consejos  básicos para saber qué hacer en caso de ser víctima de alguna transgresión.


 

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