Cómo funcionan las vacunas (Segunda parte)

Los niños se benefician particularmente de las vacunaciones porque su sistema inmunitario no está todavía tan desarrollado como el de un adulto.

Las vacunas coadyuvan al desarrollo de protección inmunitaria contra muchas enfermedades infecciosas y esta protección, a veces, dura décadas.

Vacunaciones: un apoyo óptimo para el sistema inmunitario

Existen diversos tipos de vacunas para desarrollar esta protección inmunitaria, éstas se diferencian entre vacunas no vivas (vacunas inactivas) y vacunas vivas:

*Las vacunas no vivas son las vacunas contra la difteria, la hepatitis B, la Haemophilus influenzae tipo B, la tos ferina y el tétanos. Contienen solamente los patógenos muertos que ya no proliferan o simplemente sus componentes.

*Las vacunas vivas comprenden las vacunas contra el sarampión, las paperas, la rubeola y la varicela. Éstas contienen pequeñas cantidades de patógenos con la capacidad de proliferar, pero cuya agresividad ha sido debilitada de forma que ya no puedan provocar la enfermedad en cuestión. En muy raras ocasiones ocurre una reacción leve inducida por la vacuna. Un ejemplo es el ligero sarpullido que puede aparecer una semana después de la vacunación, aunque es similar al sarampión, no es contagioso.

Las reacciones leves a las vacunas indican que el cuerpo está respondiendo

Con las vacunas modernas, las complicaciones reales solamente se presentan en casos sumamente aislados. El enrojecimiento e hinchazón en la zona de la inyección indica que el cuerpo está reaccionando, por lo tanto, debe interpretarse como un signo positivo. Dependiendo de la vacuna, algunas reacciones locales como éstas se producen aproximadamente entre el 2 y el 20% en el total de los vacunados. No son peligrosas y remiten en unos pocos días.

Aproximadamente en el 1 y el 10% de los vacunados pueden ocurrir reacciones generales leves e inocuas como fiebre, dolor de cabeza, dolor en las extremidades, náuseas o diarrea;  usualmente desaparecen al cabo de dos días.

Las vacunas empleadas actualmente contienen trazas detectables de proteína de pollo, de modo que ni siquiera las personas alérgicas a ella presentan reacciones luego de la vacunación. De cualquier manera, no debe olvidar informar a su médico si usted padece alguna alergia; de ser el caso, es posible se le solicite permanecer en el consultorio durante unos minutos más para observar las respuestas de su cuerpo.

Para estar protegido contra las infecciones se requiere de un sistema de defensa complejo y que funcione apropiadamente. Con las vacunaciones recomendadas, usted puede protegerse contra enfermedades infecciosas y, a la vez, ayudar a otras personas que no pueden ser vacunadas.