Por un México mejor

Cuando un año inicia, los mexicanos somos un abanico de emociones y estados de ánimo, curiosamente nuestra actitud de renovación aflora con buenos propósitos: ahora sí haremos ejercicio, ya terminaremos ese libro que dejamos a la mitad, abandonaremos algún mal hábito o cualquier cosa que nos parezca que es buen momento de cambiar.

Todo eso está muy bien pero -ahí viene el pero-, ya para febrero los tamales nos tientan, no hemos tenido tiempo para ejercitar, no encontramos el libro pendiente y así vamos fabricando pretextos y excusas para claudicar.

Pienso que siempre es tiempo de plantearnos proyectos para una vida mejor como comunidad y que las nuevas intenciones pueden enfocarse hacía otras partes. En el Distrito Federal se cerró el 2015 con un nuevo reglamento de tránsito, que nos afecta aunque seamos residentes en el Estado de México ya que es absurdo pensar en conducir de una forma en Satélite o cualquier colonia mexiquense y luego cambiar cuando tenemos que ir al Distrito Federal como un  Dr. Jekyll y Mr Hide, ya que las multas exageradas rayan en el abuso y nos provocan indignación y descontento.

Como educadora creo que si analizamos el reglamento a conciencia veremos que existen varias penalizaciones que tienen fundamento y no deberíamos necesitar amenazas para modificar comportamientos. He visto a muchísimas personas que van texteando o hablando por teléfono mientras manejan, me ha tocado ver coches a toda velocidad en el segundo piso de periférico.

 “Hagamos un ejercicio de honestidad y concluiremos que la implementación del reglamento ha sido provocada también por la falta de educación cívica que demostramos."

Cambiar la situación de nuestro país depende de hacer el propósito diario de ser personas responsables y educar a nuestros hijos de la misma forma para que estas iniciativas de gobierno ni siquiera pasen por su mente.

Para tener una mejor sociedad, no hay tiempo que perder. Cada pequeña acción positiva puede sumarse a acciones de otros. No provoquemos que los gobiernos abusivos hagan reglamentos oportunistas, México es nuestro hogar y todos hemos participado de una u otra forma para que se den este tipo de reglamentaciones. Eso no nos convierte en criminales ni nos alinea con la clase política vergonzosa que ostenta el poder -con sus excepciones-

Nuestros jóvenes necesitan más que nunca, adultos que brinden ejemplos de comportamiento responsable, maduro y positivo, no podemos manipular la realidad pero sí la forma en que enfrentamos los problemas y las soluciones. Por ello, en mis propósitos de cada nuevo año, siempre incluyo ‘fomentar y mejorar una educación y actitud cívica, empezando por mi persona’.