Vida Sana

No recuerdo haber escuchado tantas recomendaciones para una vida saludable como hoy en día. Por todas partes recibimos tips para estar mejor: moderar la sal y el azúcar, no comer grasas saturadas, hacer ejercicio preferentemente por las mañanas, etcétera. Soy una persona saludable.

En mi niñez gocé del campo y de la comida que ahora llaman orgánica cuando aún no estaba de moda pero también tomé leche entera y un sinfín de alimentos que ahora parece que debemos revisar cada vez que vamos a llevarlos a la boca.
Ha pasado el tiempo y es claro que no tengo la fortaleza para escalar una montaña o correr un maratón pero creo que me encuentro en un gran estado de salud física y también mental.
No me opongo a escuchar consejos de parte de especialistas en disciplinas de nutrición, acondicionamiento físico y salud. Muchos de los nuevos descubrimientos para fortalecer y mantener en forma cuerpo y mente son asombrosos, sin embargo creo que es importante estar consciente de que, la vida sana tiene su origen en la aplicación de un precepto que a mí me ha funcionado: conocernos y escucharnos a nosotros mismos.
No es simple, ya que requiere de honestidad y disciplina porque, si bien es cierto que gozar de una buena comida, de una copa de vino o un rico café es placentero, debemos hacerlo con moderación para no forzar a nuestro cuerpo a trabajar de más.
Veo a muchas personas que hacen tanto ejercicio, que terminan por obsesionarse con el tema pensando que eso es una vida sana. También he conocido personas que viven tan preocupadas por llevar una dieta tan rigurosa, que termina por parecer imposible, disfrutar de los pequeños y de los grandes placeres.
La vida sana debe incluir una alimentación acorde a las necesidades de cada uno de nosotros y permitirnos de vez en cuando esos placeres culposos. Es importante fortalecer nuestro cuerpo sin que se convierta en una especie de manda. Quizá la clave de todo es procurar el balance en todo lo que hacemos.
Cultivar la mente es algo que debemos practicar permanentemente ya que nos brinda salud emocional. Leer, estudiar, escribir nuestras ideas y pensamientos nos mantiene en forma.
Nunca es tarde para adoptar hábitos sanos, no olvides que la vida es un proceso de renovación constante y que cuidarte a ti mismo dará no sólo un excelente ejemplo a tus hijos sino que te procurarás una mejor calidad de vida.