¿Estás dispuesto a ser feliz?

He conocido a muchas personas y casi podría asegurar que todas, incluyéndome, queremos sentirnos bien, vivir una vida sin ansiedad, enamorarnos, tener una pareja con la cual nos sintamos plenos, gozar de buenas amistades, ganar mucho dinero, ser exitosos y respetados, en resumen, ser como uno de esos estereotipos que vemos en cine, televisión y cierto tipo de literatura. Ser feliz es mucho más alcanzable que cualquier estereotipo.

¿Hasta dónde estás dispuesto a ser feliz?, tú eres quien interpreta el sentido y las experiencias del mundo. La felicidad es un asunto personal y de ti depende vivirla más que intentar alcanzarla. Afortunadamente, tienes control sobre las decisiones que tomas y los caminos que escoges. Tú te das permiso de ser feliz o infeliz.

¿Estás dispuesto a ser diferente?, la mayoría de los líderes y personajes que han hecho cambios importantes en la historia, fueron o son diferentes. Difícilmente encontraremos en ellos los estereotipos de belleza que nos han vendido. No se conformaron con ser uno más. Para ser feliz necesitas aceptarte como eres y sobreponerte a las limitaciones que la sociedad impone.

¿Estás dispuesto a encarar tus miedos?, necesitas coraje para enfrentar con honestidad aquello que te mantiene atado de manos e impide cambiar lo que te hace infeliz. Vencer el miedo constante de que se burlen de ti, de fracasar, de no ajustarte a lo esperado y de no ser lo que se espera de ti.

¿Estás dispuesto a hacer cambios necesarios y duraderos?, los cambios son necesarios si no estás feliz o satisfecho. Tal vez pierdas amistades, te debas mudar a una casa más pequeña, o dejes de convivir con un pariente. Jamás marcarás la diferencia si sigues empeñado en hacer algo que no funciona. Nunca es demasiado tarde para salir de una relación abusiva, empezar a hacer ejercicio o dejar un ambiente tóxico.

¿Estás dispuesto a ser una prioridad en tu vida?, esto es particularmente difícil para las mujeres ya que a muchas nos criaron para hacer a un lado nuestras emociones y necesidades en beneficio de otras personas. El pensar en ti no es egoísta, es indispensable.

¿Estás dispuesto a invertir en tu persona?, esto quiere decir en tu salud, tus emociones y tu economía. Constantemente postergamos nuestra salud porque hay que cuidar de los hijos o de los padres. Acabamos enfermos, estresados y cansados porque sólo invertimos nuestros recursos en otros. Tu bienestar es esencial, toma los riesgos si estos son para tu bien.

¿Aceptas el apoyo de otros?, a nadie le gusta ser una carga por eso nos es complicado pedir ayuda. Admitir una situación incierta, muchas veces nos avergüenza, aísla y deprime.  Si te abres, descubrirás que hay otras personas que se sienten de la misma manera y que pueden guiarte y aconsejarte. Lograr relaciones sanas con la gente, es una manera de compartir la felicidad.

La felicidad no es un resultado, es un camino de cada día. Aprender a ser feliz, es aprender a ser uno mismo y estar satisfecho con ello.