¡Celebrando la muerte y la vida!

¿Has visitado un panteón de algún pueblo el 1 o 2 de noviembre?, es una experiencia llena de color, conmovedora y enriquecedora.

Esos días, las familias se dan cita y adornan las tumbas como una verdadera fiesta. Puedes ver desde hermosos patrones florales con cempasúchil y mano de león cubriendo o enmarcando las tumbas, hasta verdaderos altares con aquello que formó parte de la vida del ahora muerto.

El 1º de noviembre en nuestro México se celebra a los muertos ‘chiquitos’, aquellos que pasaron fugazmente por este mundo dejando alegría y tristeza en quienes los amaban. Los bebés o niños que por alguna enfermedad o accidente dejaron un vacío imposible de llenar pero que viven en el corazón de sus familiares y amigos, quienes adornan sus pequeños recintos con globos, juguetes, los dulces de su predilección, serpentinas y toda clase objetos que recuerden al ser querido. Se oyen cantos de fiesta y madres, padres, hermanos, tíos y abuelas platican y sonríen porque es día de vivir nuevamente con aquel que partió antes de tiempo.

El 2 de noviembre la fiesta es diferente, más adulta. Ahí, vemos tríos cantando las canciones favoritas al lado del montículo de tierra donde se sabe permanecen los restos del amigo, primo, padre o madre al que se extraña tanto que parece salir de su tumba a acompañar y degustar sus platos favoritos que llevan tanto amigos como familiares. ¿Por qué no?, tomarse un tequila o una cervecita con aquel o aquella compañera que, como decimos por aquí: se nos adelantó. Quisiéramos departir una vez más recordando los días en que podíamos literalmente convivir.

Día de muertos en México es una experiencia que va más allá de la compresión de muchos. Día de muertos es la celebración absoluta del paso por la vida y testimonio de existencia. Símbolo del no te olvidamos y sabemos que tarde o temprano, nos reencontraremos.

Como alguien que creció en la cultura anglosajona y que fue adoptada por este hermoso país, creo muchas veces que la muerte es tal y como el gran escritor mexicano Juan Rulfo nos la muestra en su Pedro Páramo: no hay fin, seguimos aquí siendo lo que fuimos, los muertos rondando a los vivos no como fantasmas o monstruosos espectros de los que tenemos que huir por temor al daño que nos hagan como hacemos en Halloween. Los muertos en México siempre están vivos y tenemos la dicha cultural de celebrar eso.

Que un ser amado nos deje en un viaje sin regreso siempre será triste, pero si visitas un panteón en Día de muertos, quizá puedas sentir que todos vivimos eternamente en el corazón de aquellos a quienes amamos y que nos amaron, por eso celebrar en México, el Día de Muertos es celebrar la vida misma.