Tiempo libre

Las personas que vivimos en grandes ciudades tenemos un ritmo de vida acelerado, ya que el traslado de un sitio a otro implica una inversión de tiempo extra en cualquier actividad que desempeñemos.

La vida diaria de una mamá de clase media promedio, pude compararse a la de un chofer y el plan diario gira alrededor de las actividades y horarios de los hijos, utilizando el tiempo sobrante o los tiempos muertos para nosotras, ya sea que tengamos un trabajo o que nuestro estilo de vida permita sólo dedicarnos a la familia. La prisa nos acompaña a cada minuto y cada día, es como en un rally haciendo los check points: la escuela de los niños, la casa, el supermercado, el banco, la casa, el club, la terapia, el dentista, etcétera.

En vacaciones eso debería cambiar y la actividad podría ser más relajada y sin tanto que cumplir, pero muchas veces es difícil porque ya está insertado en nuestro modo de vida el querer hacer demasiado porque de lo contrario, sentimos que es tiempo perdido. Si vamos a conocer algún lugar checamos las guías, tours, distancias, costos, y con la familia hacemos todo un plan. De nuevo ponemos el despertador y correteamos a los niños, a la pareja, apuramos los desayunos, el baño y caemos fácilmente en esa rutina de la cual intentábamos escapar.

Quizá podríamos aprender más de las vacaciones que pasaron. Tal vez deberíamos encontrar un punto medio entre el acelerado ritmo que traemos y la lentitud total. Programar únicamente las actividades que permitan que manejemos una vida más calmada y feliz. Tal vez el día del dentista nuestr@ hij@ puede faltar a su entrenamiento, aunque nos pongamos millones de pretextos ‘pedagógicos’ en la cabeza para no permitirnos esas ‘fallas’.

Hacer menos, a veces representa más, para darles a nuestros hijos un ejemplo de actitud serena pero activa, rendirá excelentes frutos. Hoy en día millones de niños sufren trastornos de ansiedad y los padres de familia buscan la causa a veces sin éxito. Quieren ayudar a sus hijos pero no se dan cuenta que ese es el ejemplo que les estamos dando ¡hasta en vacaciones!

Una buena estrategia es dejar de pensar en esos ‘huecos’ de actividad como tiempo ‘perdido’. ¿Sabías que muchos de los grandes inventos y reflexiones de pensadores se han hecho en momentos de ‘ociosidad’?, han sido personas que se tomaban el tiempo para dedicarlo a pensar, reflexionar, disfrutar esas cosas de la vida cotidiana que a veces resultan más inspiradoras que todos los cursos de cualquier cosa. Escuchar apaciblemente el canto de un ave, observar la forma de las nubes son también actividades aunque no lo parezcan.

Hay una exposición en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México donde podemos admirar dibujos y bocetos de Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel, entre otras admirables piezas hay un ejemplar de ‘Sobre el vuelo de las aves’ donde podemos ver que la observación meticulosa y paciente es parte de la productividad de los seres humanos. Es probable que creas que Leonardo da Vinci es una excepción, pero no es así. Los niños y jóvenes son particularmente creativos ante la observación y si bien eso no los convertirá en ‘genios’, permíteles un tiempo libre de ‘productividad inmediata’. Aprende a escucharlos y no los ‘corretees’ a cada minuto.
Las vacaciones están llenas de maravillas, quédate en casa a disfrutarlas no es tan mala idea, es tiempo de bajar el ritmo y apreciar que el tiempo libre jamás es tiempo perdido si no, del mejor aprovechado.