Millennials al borde de un ataque de emprendimiento

No pasa una semana sin que platique con alguien involucrado en la creación de empresas, principalmente, para Millennials.

Cuando con quien platico es joven -Millennial- me dice que está en una "incubadora" de negocios, donde un grupo de consejeros le da información, herramientas tecnológicas y asesoría para madurar y materializar la idea de empresa que tiene en la cabeza.

Cuando con quién platico es un (ex)ejecutivo, me cuenta que asesora a jóvenes con una metodología "muy buena y probada" que le da la "incubadora" que lo contrató. La metodología -me dicen- incluye procesos y herramientas para acompañar al Millennial hasta la exitosa apertura de su negocio.
Así que me interesé por el tema y por querer contribuir a la creación de empresas sustentables que muevan la economía y creen empleos, y quise saber los resultados que producen esas incubadoras.
La respuesta que obtuve de los asesores / mentores es muy desalentadora: de cada 10 personas que se inscriben, tres abren empresas y una -cuando mucho- sigue en el mercado después de un año.
Y aunque no me sorprende, si llama mi atención que se invierta tanto tiempo y esfuerzo -por parte de emprendedores y mentores- a cambio de resultados tan pobres, y me imagino que se debe a que los participantes están convencidos de que lo único que les hace falta para tener su propia empresa, es saber un poco de algo, cómo de mercadotecnia, o de investigación de mercados, o de costos.
En mis conversaciones -que acaban en apasionadas discusiones- sobre este tema, sostengo que la razón del porcentaje de éxito tan bajo, es que quienes entran a las incubadoras no "son" empresarios, y muchos de ellos, ni quiere serlo.
Si, los Millennials quieren independencia y vivir sin las restricciones de horario y flexibilidad que imponen las empresas; y entonces, buscando libertad y sin nada más que una idea de negocio - buena o mala- están iniciando la aventura de abrir empresas,...y cerrarlas.
Para invertir la tendencia, antes de prepararlos para administrar un negocio, deberían ser transformados en empresarios; porque las empresas exitosas las crean empresarios -natos o convertidos- y luego aprenden a administrarlas, o mejor, luego contratan administradores.
Sí, es mejor cuando se “es” empresario desde antes de emprender. Y el proceso de "ser" puede ser facilitado por expertos -coaches- que ayudan a la persona a descubrir sus motivos, a reconocer capacidades, a reconciliar expectativas y a alinear creencias. Solo entonces es factible que la persona se reencuadre y se sienta empoderada para emprender.

Antoine de Saint-Exupery resume muy bien el proceso cuando dice "si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera o distribuir el trabajo, sino que primero has de saber evocar en los hombres el anhelo del mar libre y abierto". 

Linkedin: Jaime Villagomez

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@jaimev55