Ojo por ojo

Bitácora cero

Ojo por ojo y el mundo quedará ciego, decía Saramago...”Divide y vencerás”, reza un aforismo popular. Para el poder hegemónico global, solo somos peones en un tablero de ajedrez; engranes que solo deben ajustarse y coordinarse en función de la puntual y eficiente producción de esa enorme maquinaria infernal de consumo. Los grandes consorcios mundiales y las enormes corporaciones financieras globales controlan gobiernos enteros a través del capital –sobre todo en el tercer mundo– y, a través de sus organismos internacionales, dictan leyes, parámetros educativos, técnicos, arancelarios, etc.

Todo con el fin de explotar bienes, personas, territorios y recursos en beneficio de unos cuantos. Mientras tanto la filosofía falaz de la competitividad se extiende como pandemia. Los planes educativos más elementales, los modelos de ayuda, colaboración, solidaridad y trabajo en equipo para el bien común, se han sustituido por una salvaje competencia…nos han educado para ver a nuestro igual como enemigo, nunca como parte de un equipo que solidariamente trabaje y luche por los bienes que nos son comunes. Desde este espacio han sido recurrentes mis llamados a notar esta perversa tendencia global de dividirnos en aras del beneficio de unos pocos y del perjuicio de las enormes mayorías. El problema tiene múltiples aristas, no es solo el moderno neoesclavismo laboral aunado al deterioro ecológico tras la devastación de recursos naturales; sino una carrera salvaje y sin sentido donde al final no habrá vencedores.

Mientras sigamos educando a nuestros hijos y a las generaciones emergentes en el hábito del consumismo y la competencia, solo estaremos cavando nuestra propia tumba como civilización.