Esperanza

Bitácora cero

Despunta un nuevo año con el batir de sus primeros meses como tambores de guerra; aparentemente no trae muchas bordas de donde sujetar o anclar el optimismo. Siempre percibí la sensación de que la historia humana no era lineal sino circular, con ciertas espirales cíclicas subiendo y bajando, esto si quisiéramos esquematizarla; de ahí me llegó la idea vaga de estar entrando en algo que yo llamé ‘neomedioevo posmoderno’.

Parece ser que cada generación avanza con sus propios paradigmas, sobre el mismo terreno de la anterior, cometiendo los mismos errores e intentando, a su modo, sus propios remiendos. No somos muy proclives a aprender de los errores de quienes nos precedieron. Aún nos asisten la soberbia y un protagonismo intrínseco en la naturaleza humana, así la historia parece ser una puesta en escena que se repite una vez tras otra.

Decir que el panorama global humano es sombrío, no es encontrar un hilo negro. El hilo que debemos buscar es el que nos sujete a la esperanza, más allá del ramplón y cursi optimismo ingenuo y sin fundamentos lógicos. Como civilización tenemos un fuerte y muy serio compromiso con la esperanza a partir de una actitud proactiva. Todo cambio comienza en uno mismo, el día en que la cuarta parte de la humanidad comprenda esta obviedad trillada no asumida, quizá podamos ir hacia una historia humana lineal y ascendente. Hay muchas conciencias que despertar, muchos paradigmas por cambiar, pero esos no estarán nunca en los demás, están en nuestra propia mente.