Propósitos de año nuevo

Bitácora cero

Quizás el concepto del tiempo sea el invento más complejo del ser humano; desde esa perspectiva finita, todo cumple un ciclo, algunas veces arbitrario: nacer, crecer, desarrollarse, reproducirse, envejecer y morir, así, la herramienta más útil del tiempo es la caducidad. La muerte es pues el principal paradigma del tiempo, tornando la vida en una sucesión constante de pequeñas y diversas muertes intercaladas con algunos nacimientos. Cuando yo era un pequeño, mi perspectiva del tiempo era relativa a mis edad; un año era, literal, toda una vida. Mis primeros años nuevos debieron ser -en mi mente en formación- rituales impresionantes, pretextos para el festejo y ciertos excesos de la gente adulta, pero también el momento ideal para la reflexión y la planeación, que no siempre se cumplía y nos llevaba, el siguiente año, a mayor reflexión y a más planes que, al no volverse a cumplir en los ciclos pactados, se convertían en "firmes propósitos de año nuevo" que, nuevamente, terminaban por no cumplirse.

Dicen que ningún tiempo presente ha sido "la época de oro", para nuestro mundo, el que terminó fue otro año difícil y parece que el nuevo ciclo anual traerá aun más muertes diversas. Los nacimientos gratos están ahora, más que nunca, en nuestras propias manos. De nosotros dependen los sueños por soñar y en buena medida despertarlos a una grata realidad. Yo en lo personal no acostumbro propósitos de año nuevo; tampoco aspiro a ser "mejor"  en una sociedad falazmente competitiva, ni a bajar mis 5 kg de sobrepeso resultado de los festivos excesos, mi propósito, el de siempre, es el mismo que, haciendo un balance, puedo decir que cumplí el año que murió: ser feliz.

Feliz año... o aún mejor: feliz vida amable lector.